|
Pensar en el tenis francés se asocia a la rimbombancia y creatividad de Noah, Santoro, Tsonga, Monfils y Gasquet. Pero en la tierra donde el estilo en fundamental, Gilles Simon ha descubierto que es el lugar para planificar la defensa.

Hay recogepelotas que se sorprenden con el físico de Gilles Simon. Su sobrenombre, después de todo, es "Poussin", que en francés significa "pequeño". Simon a simple vista y para quienes no lo conocen, es desestimado por sus rivales, pero posee lo mejor para su 1,80 metro de estatura y sus 69 kilos de peso para ponerse en guardia y tomar delicadamente el control del partido en su distintiva y especial manera de competir.
Simon acaba de perder en el BNP Paribas Open, el ATP World Tour Masters 1000 de Indian Wells, California. Conversando con más jugadores uno se da cuenta que no le toma tanta importancia a la derrota. Lo disimula con una mezcla de humor y seriedad. Cuando le preguntan qué cosa buena es necesario saber de él, responde con una sonrisa: "Nada que deberías saber". Consultado sobre qué hace efectivo su juego, da una respuesta inusual: "Dímelo tu". Y agrega: "Cuando juego mi mejor nivel, tengo la posibilidad de cambiar mi nivel. No puedo jugar suave y correr izquierda y derecha todo el tiempo, pero finalmente puedo pegarle a la bola muy fuerte, muy rápido. Disfruto jugar así. Si trato de pegarle fuerte a la pelota todo el tiempo, no hay sorpresa".
Sorpresa ha sido el lema de Simon, mejor demostrado por la toruosa progresión de su carrera. Desde que se hizo profesional a los 17 años, en el 2002, tomó su camino en el Ránking ATP South African Airways desde el 480 a fines del 2003 al 124 a fines del 2005, irrumpiendo en el Top 30 dos años después, donde obtuvo el cartel de respetable profesional.
En el 2008, Simon dio el gran salto hasta el No. 7 del mundo, al capturar tres títulos de singles. Quizás lo más significativo fueron las dos victorias sobre Roger Federer -incluyendo una en la Tennis Masters Cup- y otra sobre Rafael Nadal en las semifinales del ATP World Tour Masters 1000 de Madrid, en uno de los mejores partidos en la vida de Simon. De acuerdo con el analista de Fox y Tennis Channel, Justin Gimelstob, “es un juego pensando el que practica este hombre, con una inteligente habilidad para mover la bola alrededor y obligando a su rival a jugar golpes duros".
"Estoy siendo más consistente en cada parte de mi juego", explica Simon. "Estoy aplicando más intensidad para satisfacer el buen esfuerzo que creo que hago para tratar de ganar. Mi cabeza está muy concentrada. Pero este tipo de triunfos me ayudan mucho. Te dan experiencia. Mi entrenador (el ex profesional Thierry Tulasne) me ayudó mucho, pero es algo que debes hacer por ti mismo".
Autónomo como cualquier tenista debería ser, Simom también es afortunado de venir de una nación tenístíca. Francia tiene una larga tradición de tenis fino que se remonta a los Cuatro Mosqueteros, el cuarteto que está en el Salón de la Fama que dominó Roland Garros en los años 20.Más recientemente, Simon es parte de un cuarteto que nació con dos años de diferencia entre sí. Junto con Simon, Jo-Wilfried Tsonga, Richard Gasquet y Gael Monfils han sido Top 10 en los últimos dos años. "Somos muy cercanos y crecemos juntos", dice Simon, quien ha entrenado con Tsonga y Monfils por más de una década. Cuando juniors compartían los centros de formación. A veces esa familiaridad puede ser un desafío. Tsonga comentaba después de derrotar a Simon en tres sets en el Sony Ericsson Open de Miami que “es duro jugar todo el tiempo contra un amigo. Hay que separar los sentimientos. Cuando estás en la pista tienes que ver a tu amigo como a otro jugador".
La fraternalidad familiar de los franceses se puso a prueba tempranamente esta tenporada cuando Simon se topó con Monfils en los octavos de final del Abierto de Australia. Pese a que han practicado cientos de veces juntos entre ambos, fue el primer encuentro como profesionales. Monfils planeaba pegarle lo más lento posible a la bola, buscando respuestas lentas de Simon, pero este en cambio lo atacó. "Es duro para cada uno de nosotros generar paz. Gael y yo nos conocemos muy bien. Su servicio es mejor que el mío y en el resto somos parecidos", dijo Simon.
Si un aficionado del tenis ve una bola lenta de Monfls piensa que debe ser una nueva forma de ajedrez, pero el general de los observadores y los fanáticos en el court no saben exactamente qué pasa en la pista. Simon explica: "Se ve como si fuese a ser un largo partido. Tenemos 40 a 50 rallies de pelotas. Podemos escuchar a la gente murmurando, pero el tenis es un juego mental". En poco menos de dos horas Simon se puso dos sets a uno en ventaja y Monfils se retiró por una lesión. Simon llegaba por primera vez a cuartos de final de un Grand Slam, pero perdió a continuación con Nadal por 6-2, 7-5, 7-5. Con eso ya había justificado su condición de sembrado.
Se debería esperar de un país con rica tradición artística como Francia, Simon resalta para demostrar la variedad con la diferentes personalidades y estereotipos físicos. Gasquet tiene un gran revés, Tsonga gran fuerza ofensiva, Monfils es una mezcla de defensa y ataque y el ajedrez de Simon. El ex jugador francés y actual técnico Georges Goven dice: "No tenemos lo fundamental, pero tenemos jugadores con coraje y encontramos la forma de trabajar con ellos".
En una curiosa coincidencia temática, la orientación defensiva de Simon concuerda con su padre Daniel, quien trabaja en negocios de seguros. Su madre Mireille es doctora. Ninguno juega tenis. Creció en Niza y se inició en el tenis a los seis años, inspirado principalmente por el estadounidense Michael Chang, quien dos años antes ganó Roland Garros. "Era muy pequeño cuando yo era joven", dice Simon. Otro jugador que admiró fue su compatriota Nicolas Escude, por su revés y su habilidad para disminuir a los rivales. "Me gusta más el modo defensivo. Es difícil para mi moverme hacia adelante. Igual en el fútbol. Quiero ser portero, para defender".
Consultado sobre qué habría sido si se hubiera dedicado al tenis, Simon se toma las manos, respira, mueve la lengua y comenta: "Es una pregunta difícil. Los profesores preguntaban qué querías ser y todos pensábamos en tenis. En toda mi vida no recuerdo otra cosa que haber querido ser tenista". Lejos del tenis, el francés quiere conservar el máximo de energía posible: "No quiero hacer nada. OK, juego video games. Mírame, mira estos brazos. ¿Crees realmente que levanto pesas?".
|